Cómo montar una cafetería de especialidad sin perder tus valores | Kim Ossenblok y Alfonso del Río

Durante Coffee Expo Costa del Sol, celebrada en Torremolinos, nos sentamos con Kim Ossenblok y Alfonso del Río, fundador de One Coffee Málaga, para hablar de café, comunidad, hostelería y una pregunta que cada vez se hacen más personas:

¿Cómo se construye una cafetería de especialidad sin renunciar a lo que crees?

La conversación recorre la evolución del café de especialidad en Málaga, el papel del barista como educador y la realidad de abrir un negocio propio en un entorno acostumbrado a otro tipo de consumo. 

El café también se enseña

Para Alfonso, el trabajo de una cafetería no termina cuando el café llega a la taza.

El barista es el último eslabón de una cadena enorme: productores, tostadores, importadores y profesionales que han trabajado antes para que esa bebida exista.

Por eso defiende algo que repetimos mucho en Altura TV:

El café también se explica.

Desde enseñar qué es un flat white hasta ayudar a entender la diferencia entre acidez y amargor, el objetivo no es imponer, sino acompañar al cliente. 

Abrir una cafetería fuera del centro

Cuando terminó su etapa en el mundo del café comercial, Alfonso decidió apostar por algo propio.

Primero llegó el tostador, One Cup Coffee, y después la cafetería en Teatinos, lejos del centro turístico de Málaga.

La idea era clara:

Crear comunidad.

Construir un espacio de barrio.

Tener clientes habituales.

Y crecer desde la cercanía. 

No fue sencillo.

Los primeros meses estuvieron llenos de dudas:

¿Estamos haciendo lo correcto?
¿Tiene sentido mantener esta línea?
¿Debemos adaptarnos o seguir igual?

La decisión fue mantenerse fieles al proyecto.

Decir que no también forma parte del oficio

Uno de los momentos más interesantes de la charla llega cuando Alfonso explica algo aparentemente pequeño:

Aprender a decir no.

No al café hirviendo.

No a modificar todo para vender más.

No a sacrificar calidad por comodidad.

Porque detrás de cada taza hay trabajo, tiempo y personas. 

Y quizá ahí aparece una de las ideas centrales de toda la conversación:

La especialidad no consiste solo en servir mejor café. Consiste en defender una manera de hacerlo.

Comunidad antes que volumen

La cafetería vive en una zona universitaria y convive con un reto habitual:

Mesas ocupadas durante horas.

Precios ajustados.

Clientes que todavía están descubriendo el café de especialidad.

Aun así, Alfonso insiste en algo fundamental:

No depender únicamente del paso.

Crear una pequeña familia.

Que la gente vuelva.

Que el espacio tenga identidad. 

“Sé fiel a tus valores”

Si alguien quisiera abrir hoy una cafetería, la respuesta final de Alfonso fue sencilla:

No te vendas a lo comercial.

Haz las cosas bien.

Comparte.

Enseña.

Trabaja.

Y construye algo que tenga sentido para ti. 


🎥 Puedes ver la conversación completa entre Kim Ossenblok y Alfonso del Río en el canal de Altura TV.

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