Catar café es mucho más que probar una bebida. Es aprender a reconocer aromas, sabores y sensaciones que pueden revelar la complejidad de un café de especialidad.
¿Qué es una cata brasileña?
La cata brasileña es una herramienta utilizada para analizar sensorialmente un café. A través de este proceso se estudian sus características y se obtiene información que permite valorar el café de especialidad.
No se trata de una preparación que podamos pedir en una cafetería, sino de una herramienta de análisis utilizada por los profesionales que catan café.
La fragancia, el primer contacto
La primera etapa de la cata es la fragancia.
En este momento se analiza a qué huele el café molido antes de infusionarlo. Y aquí aparece una de las primeras sorpresas para quien empieza a catar: no siempre huele simplemente a café.
Un café puede recordar a un licor, a un bombón, a una piruleta, al anís o a muchas otras cosas que, en principio, no asociaríamos con el café.
No es necesario encontrar exactamente qué es. Lo importante es identificar aquello que el aroma nos recuerda y utilizar los descriptores que nos vengan a la cabeza.
La complejidad de algunos cafés puede llevarnos a encontrar aromas inesperados. Con la práctica, también aprendemos a confiar cada vez más en nuestra intuición.
El sabor y la técnica de sorber
Después de la fragancia llega la etapa del sabor.
En esta fase se utiliza una cuchara y se sorbe el café con fuerza. El objetivo es que el café infusionado entre en la boca en forma de spray, permitiendo apreciar mejor sus características sensoriales.
Es una técnica que puede resultar llamativa para quien nunca ha participado en una cata, pero forma parte del proceso de análisis del café.
El café también cambia cuando se enfría
Durante la cata también es interesante observar cómo evoluciona el café a medida que va perdiendo temperatura.
El café no permanece igual desde el primer momento hasta el último sorbo. Al enfriarse pueden aparecer nuevas sensaciones y características que al principio no percibíamos.
En el café de especialidad, como explica Fran durante la cata, existe una máxima: un café de buena calidad, cuando se enfría, se vuelve ácido.
Esto permite descubrir el café de una manera diferente y entender que la experiencia sensorial también cambia con la temperatura.
Catar café es cuestión de práctica
Aprender a probar café requiere práctica. Cuantas más catas hacemos, más familiarizados estamos con los aromas, sabores y sensaciones que podemos encontrar.
No se trata de acertar siempre exactamente qué estamos percibiendo. Se trata de aprender a prestar atención y desarrollar nuestra capacidad para reconocer las características de cada café.
Y, sobre todo, de disfrutar cada vez más del proceso.
Una puerta de entrada al café de especialidad
La cata permite acercarse al café desde una perspectiva diferente. Detrás de una taza hay aromas, sabores, procesos y matices que muchas veces pasan desapercibidos si simplemente bebemos el café.
Aprender a catar es, en definitiva, aprender a mirar el café de otra manera.
Puedes ver la cata completa en el canal de YouTube de Altura TV y acompañarnos en nuestro recorrido por el mundo del café de especialidad.


